Vaya una declaración por delante:
Escucho música pagada en Spotify, veo películas y series con la cuota de Netflix y descargo libros desde Amazon a mi tablet y sí, tengo algunos libros y canciones descargados gratis desde internet.
Ahora de lo que voy a hablar es de cómo el conocimiento científico puede ser un bien de pago, no accesible para todo el mundo.
Tener acceso a la mayoría de publicaciones sólo está al alcance de las instituciones que destinan grandes cantidades de dinero a la suscripción de revistas y plataformas científicas. Si estás dentro de dichas instituciones tienes acceso libre a muchas de esas publicaciones o “papers” o bien las puedes solicitar a través de su servicio bibliográfico. Para el resto de profesionales o publicaciones queda pasar por caja y desembolsar los 20-30$ de acceso a la publicación en formato digital. El negocio de las publicaciones «científicas» consiste en cobrar a las empresas farmacéuticas miles de dólares por las separatas que sus visitadores entregarán a los médicos como prueba de la evidencia que hay detrás de sus productos.
Esto ha sido así hasta que aparece en nuestra historia Alexandra Elbakyan (1988) neurocientífica y desarrolladora de software, nacida en 1988 en Kazajistán, más conocida por ser la fundadora del proyecto Sci-Hub en 2011, que ha sido descrito como «piratería de la ciencia».
Controversia legal: En 2015, Elsevier presentó una demanda contra ella por infracción de derechos de autor. En 2016, la revista Nature la incluyó entre las diez personas más importantes en ciencia.En 2017, fue condenada a pagar una multa de 15 millones de dólares, aunque no ha sido ejecutada debido a que reside fuera de la jurisdicción de EE.UU.
Al igual que muchos brillantes cerebros de Kazajstán, Elbakyan abandonó el país para trabajar en Moscú en la seguridad informática durante un año. En 2010 se une a un proyecto en la Universidad de Friburgo en Alemania y de ahí da el salto a EEUU, a la Georgia Institute of Technology en Atlanta. Cuando vuelve a Kazajstan se frustra con las barreras que los científicos del Este se encuentran para acceder a los artículos científicos y, junto a algunos de sus contactos con habilidades informáticas, funda Sci-Hub, un imponente acto de altruismo o una masiva y criminal empresa, según a quien se le pregunte.
Sci-Hub ofrece artículos científicos a los lectores sin requerir una suscripción o pago alguno. Cada día visitan Sci-Hub un promedio de 400.000 usuarios, generalmente investigadores. Antes de que se bloqueara el dominio original del proyecto, el sitio .org tenía un promedio de 80.000 visitantes por día. Hasta la fecha, Sci-Hub da acceso a los artículos solicitados de dos maneras:
En primer lugar, se comprueba si el artículo solicitado está disponible en LibGen, un sitio similar alojado en Rusia (o quizás en Holanda). Si el artículo no está disponible allí, a continuación Sci-hub pasa a través del muro de pago correspondiente y recupera el documento desde el sitio web del editor original. Sci-hub puede lograr esto gracias a un conjunto de credenciales de suscripción donadas por académicos anónimos de todo el mundo. Sci-Hub tiene credenciales a artículos de acceso publicados en JSTOR, Springer, Sage y Elsevier, entre otros.
¿Cómo se accede al «paper»?
Lo primero es acceder a la wed de Sci-Hub, para lo que sólo hay que introducir «Sci-Hub» en el buscador de Google para acceder a la web. En este momento la extensión del sitio es .cc https://sci-hub.ee/ aunque pueden cambiar la extensión en cualquier momento y deberás buscar que extensiones est funcionando en cada momento.

En el buscador de Sci-Hub se introduce el identificador digital de objeto, conocido en inglés como digital object identifier y abreviado DOI. Este es el número específico que cualquiera puede utilizar para localizar a través de la Red un artículo científico. A diferencia del sistema URL, usado en las páginas web, el sistema DOI no cambia con el paso del tiempo, aunque el artículo sea reubicado en una dirección distinta puesto que lleva la información incorporada en forma de metadatos.
El sistema de control DOI ha sido elaborado por la Corporación Nacional para Iniciativas de Investigación (CNRI), una asociación estadounidense no lucrativa destinada a promover el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación en el campo de la investigación científica.
Cuando buscamos un artículo en una base de datos PubMed, Ovid, Medline,… encontramos el DOI al pie de la referencia.
Este es el Numero que se copia y pega en el buscador de Sci-Hub (quitando todo lo que se pegue antes de número 10)
La website ya no pide una última comprobación de que el usuario no es un robot, y el artículo se descarga automáticamente en el ordenador u otro dispositivo.
En estos momentos la editorial académica Elsevier tiene interpuesta una demanda en EEUU contra Alexandra Elbakyan y ya consiguió el cierre del sitio con extensión .org (Sci-Hub.org)
La revista Science le dedica un artículo con el título «The frustrated science student behind Sci-Hub»; para acceder al texto completo del artículo se requiere una subscripción de pago o acceder a través de una institución subscrita.
Mientras, científicos de todo el mundo, no sólo de paises en vías de desarrollo, siguen accediendo al conocimiento a través de la página pirata de la «Robin de los Papers»
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«El negocio de las revistas médicas es corrupto porque sus propietarios ganan más dinero restringiendo el acceso a inverstigaciones importantes, la mayoría financiadas con fondos públicos»
Richard Smith, exdirector del British Medical Journal
Cita extraída de «medicamentos que matan y crimen organizado» de Peter Gøtzsch







